Imperfectamente felices
Hay una vida solo...
solo una, para ser
imperfectamente felices.
Dueñas de los resquicios,
amigas de los bordes de luz, empeñosas avizores de huellas desvaídas, no
debemos desangrarnos en lágrimas a menos que nos sirvan para observar más
claro
Nos quedará un puñado de
luciérnagas cuando lleguen los días del adiós
Entonces...
abriremos cautelosamente la
palma y sabremos que fuimos,a pesar de todo,
imperfecta, cautelosamente,
felices.
Begoña Eguiluz