Ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
La historia más antigua cuenta la relación con la muerte de una familia de agricultores en los albores de la Primera Guerra Mundial. La muerte se ritualiza mediante lúgubres fotografías post mortem, que impresionan a la más joven de las hijas, Alma, que teme estar muerta; ella es además testigo de un fenómeno violento que ha conducido a la amputación de la pierna izquierda de su hermano mayor Fritz. La segunda historia ocurre en los años 40: Erika es una adolescente obsesionada con su tío amputado Fritz. La tercera, en los años 80, nos muestra a Angelika, sobrina de Erika, que sufre el acoso de su tío y de su primo. La última historia se narra en la actualidad: una nueva familia ha comprado la granja y la está remodelando; las dos hijas se ven afectadas por el dolor y el trauma de lo vivido en el lugar a lo largo de más de un siglo. Determinadas escenas se repiten, como si las mujeres heredaran sus problemas, sus deseos y sus temores.
Con un gusto estético exquisito y un planteamiento nada convencional de las situaciones, Schilinski encuentra las imágenes, las voces y los sonidos de la aflicción de esas mujeres, representando de forma visualmente muy impresionante el trauma, la herida y, sobre todo, la pulsión de muerte consecuencia de ambas. Todo ello en una narración no lineal sino alternando las secuencias de las distintas épocas, lo que puede inducir cierta confusión en el espectador, contrarrestada con creces por la apabullante belleza de la fotografía, la eficacia de los sonidos y una cámara muy ágil que sigue a sus personajes como lo haría un fantasma.
