Ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
Se trata de una película estimulante que, en cierto modo, va a contracorriente de la narrativa cinematográfica actual. Es la segunda que dirige la alemana Mascha Schilinski, quien confía en el lenguaje cinematográfico para componer un fresco sobre el dolor que atraviesa a varias generaciones de mujeres, conectadas a veces por lazos familiares y otras por ensoñaciones. Narrada en un espacio común (una granja situada en la región de Altmark, situada entre Hamburgo y Berlín) y en cuatro momentos históricamente significativos a lo largo de más de un siglo, la película opta por la fragmentación, el misterio y la ambigüedad.
La historia más antigua cuenta la relación con la muerte de una familia de agricultores en los albores de la Primera Guerra Mundial. La muerte se ritualiza mediante lúgubres fotografías post mortem, que impresionan a la más joven de las hijas, Alma, que teme estar muerta; ella es además testigo de un fenómeno violento que ha conducido a la amputación de la pierna izquierda de su hermano mayor Fritz. La segunda historia ocurre en los años 40: Erika es una adolescente obsesionada con su tío amputado Fritz. La tercera, en los años 80, nos muestra a Angelika, sobrina de Erika, que sufre el acoso de su tío y de su primo. La última historia se narra en la actualidad: una nueva familia ha comprado la granja y la está remodelando; las dos hijas se ven afectadas por el dolor y el trauma de lo vivido en el lugar a lo largo de más de un siglo. Determinadas escenas se repiten, como si las mujeres heredaran sus problemas, sus deseos y sus temores.
Con un gusto estético exquisito y un planteamiento nada convencional de las situaciones, Schilinski encuentra las imágenes, las voces y los sonidos de la aflicción de esas mujeres, representando de forma visualmente muy impresionante el trauma, la herida y, sobre todo, la pulsión de muerte consecuencia de ambas. Todo ello en una narración no lineal sino alternando las secuencias de las distintas épocas, lo que puede inducir cierta confusión en el espectador, contrarrestada con creces por la apabullante belleza de la fotografía, la eficacia de los sonidos y una cámara muy ágil que sigue a sus personajes como lo haría un fantasma.
La historia más antigua cuenta la relación con la muerte de una familia de agricultores en los albores de la Primera Guerra Mundial. La muerte se ritualiza mediante lúgubres fotografías post mortem, que impresionan a la más joven de las hijas, Alma, que teme estar muerta; ella es además testigo de un fenómeno violento que ha conducido a la amputación de la pierna izquierda de su hermano mayor Fritz. La segunda historia ocurre en los años 40: Erika es una adolescente obsesionada con su tío amputado Fritz. La tercera, en los años 80, nos muestra a Angelika, sobrina de Erika, que sufre el acoso de su tío y de su primo. La última historia se narra en la actualidad: una nueva familia ha comprado la granja y la está remodelando; las dos hijas se ven afectadas por el dolor y el trauma de lo vivido en el lugar a lo largo de más de un siglo. Determinadas escenas se repiten, como si las mujeres heredaran sus problemas, sus deseos y sus temores.
Con un gusto estético exquisito y un planteamiento nada convencional de las situaciones, Schilinski encuentra las imágenes, las voces y los sonidos de la aflicción de esas mujeres, representando de forma visualmente muy impresionante el trauma, la herida y, sobre todo, la pulsión de muerte consecuencia de ambas. Todo ello en una narración no lineal sino alternando las secuencias de las distintas épocas, lo que puede inducir cierta confusión en el espectador, contrarrestada con creces por la apabullante belleza de la fotografía, la eficacia de los sonidos y una cámara muy ágil que sigue a sus personajes como lo haría un fantasma.
Antonio Salvador
Film bat: Erorketaren soinua.
2025, 155 minutu, Alemania.
Film bizigarria da, eta, nolabait ere, gaur egungo narratiba zinematografikoaren kontrakarrean doa. Mascha Schilinski alemaniarrak zuzentzen duen bigarrena da. Zinema-hizkuntzaz fidatzen da, eta fresko bat osatzen du hainbat emakume-belaunaldik bizi duten minari buruz, batzuetan familia-loturek eta beste batzuetan ametsek konektatuta baitaude. Espazio komun batean (Hanburgo eta Berlin artean dagoen Altmark eskualdeko etxalde batean) eta mende batean zehar historikoki esanguratsuak izan diren lau unetan kontatua, filmak zatiketa, misterioa eta anbiguotasuna aukeratzen ditu.
Historiarik zaharrenak Lehen Mundu Gerraren hasieran nekazari familia baten heriotzarekin izandako harremana kontatzen du. Heriotza post mortem argazki goibelen bidez erritualizatzen da, alaben artean gazteena den Alma txundituta utziz, hilda egotearen beldur baita; gainera, Alma gertakari bortitz baten lekuko da, Fritz anaia zaharrenaren ezkerreko hanka moztera eraman duena. Bigarren istorioa 40ko hamarkadan gertatu zen: Erika Fritz osaba anputatuarekin obsesionatutako nerabe bat da. Hirugarrenak, 80ko hamarkadan, Angelika erakusten digu, Erikaren iloba, osabaren eta lehengusuaren jazarpena jasaten duena. Azken istorioa gaur egun kontatzen da: familia berri batek etxaldea erosi du eta birmoldatzen ari da; bi alabak bertan bizi izandakoaren oinazeak eta traumak jota daude mende bat baino gehiagotan. Eszena jakin batzuk errepikatu egiten dira, emakumeek beren arazoak, nahiak eta beldurrak heredatuko balituzte bezala.
Schilinskik gustu estetiko bikainarekin eta egoeren planteamendu ez-konbentzionalarekin, emakume horien atsekabearen irudiak, ahotsak eta soinuak aurkitzen ditu, bisualki oso modu ikusgarrian irudikatuz bien ondoriozko trauma, zauria eta, batez ere, heriotza-pultsioa. Hori guztia narrazio ez lineal batean, baizik eta garai desberdinetako sekuentziak txandakatuz. Horrek nolabaiteko nahasmena eragin dezake ikuslearengan, argazkiaren edertasun ikaragarriak, soinuen eraginkortasunak eta pertsonaiei mamu batek bezala jarraitzen dien kamera oso arin batek ederki indargabetuta.
Antonio Salvador
