En principio el argumento incide en la denuncia, por parte de una madre de
familia acomodada bilbaína, de haber sido violada por su marido (que en ningún momento se dibuja como si fuera un
simple monstruo) a lo largo de 30 años y relata el juicio seguido a
partir de tal denuncia. Pero, muy por encima de un relato sobre violencia de
género o violación, se trata de un drama familiar, ya que cuando suceden este
tipo de situaciones en el ámbito de un matrimonio o unión sentimental con
hijos, salpica y deja secuelas en todos sus miembros. La desgarradora narración
descubre -en cuatro episodios apabullantes, demoledores, que
transitan entre géneros como el drama familiar, la intriga judicial y el
‘thriller’ psicológico- el verdadero interior de cada personaje y mantiene una atención
permanente sobre las relaciones entre ellos. Los personajes
callan lo que su gestualización dice y enseñan lo que con tanto cuidado y
vergüenza ocultan. Los momentos en los que aparentemente no está sucediendo nada son los más
sobrecogedores, porque en ellos está sucediendo casi todo. Se obtiene un
resultado muy profundo con el que resulta imposible no empatizar.
La serie está muy bien escrita, dirigida y filmada por Alauda Ruiz de Azúa,
muy reconocida por su trabajo previo en “Cinco lobitos” y el posterior “Los
domingos”. Los intérpretes son también excelentes, recreando de forma muy
contenida tanto los diálogos como los silencios y las pausas.