UNA(S) FOTO(S) / ARGAZKI BAT(ZUK)

BERGARA

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UNA(S) FOTO(S) / ARGAZKI BAT(ZUK)

 ARANTZAZU SANTUTEGIA

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https://aizpuruaji.blogspot.com/

KONTAKIZUN BAT: "TXALOAK"

 


Egunero bezala, nere amak esnatu nau ikastolara joateko. sorbaldan ikutu batzuk emanda. Bere ustez hau omen da ni esnarazteko sistema bakarra.

Nere bederatzigarren urtebetetzea dela eta, gosari berezi bat prestatu dit.

Gaur, lehenengo aldiz, bakarrik joango naiz ikastolara.

Liburuak motxilan ipiniz kaleratu naiz. Aurrera nihoala, makil batez burdinezko barandilari kolpeak eman dizkiot.

Emakume batek behatz bat ezpainetan ipiniz eta bere haur txikiaren gurditxoa seinalatuz, keinu bat egin dit. Makila bota dut, barkamena eskatuz. Emakumeak irripartsu begiratu dit eskerrak emanez.

Orain kalea gurutzatu behar dut. Semaforoaren aurrekaldean gelditu naiz. Argi gorria dago. Itxoin behar dut argi berdea piztu arte.

Hala ere, nere aitak esaten zidan bezala : Naiz eta berdea piztuta egon , begiratu bi aldetara gurutzatu baino lehen.

Ikastolara iritsiz, lagun batzuk elkartu gara eta lasterkak egiten hasi gara. Ia beti neska lirain batek irabazten du, baina gaur, irabazlea, ni.

Ikasgelan sartu bezain pronto, irakasleak, hau idatzi du arbelan : Gaur , Ohieren urtebetetzea dela eta, bere kabuz etorri da ikastolara. ¡Txalo beroa berarentzat!

 Nere lagun guztiak, zutiz jarrita eta besoak altxatuz, bere esku giraka hasi dira.¡Hau opari ederra! Irakasleak, ni bezelako gor-mutuak  txalotzeko erabiltzen dugun lengoaia irakatsi die.

Jose Mari Razkin

UN RELATO: "LA ESCALERA"

Espoleado por su espíritu investigador a la par que aventurero, lo intentó primero con el encargado de dirigir la oración en la mezquita de su barrio, a la sazón, dueño de la lavandería que frecuentaba, personaje muy respetado por la comunidad musulmana de la zona, por su saber y rectitud. Pero aquello superaba las competencias y conocimientos del imán Abdulah Hashem quien le recomendó lo consultara con el ulema Mustafá Ismail, residente en Zaragoza, imponiéndole dos condiciones: que no le mencionara y que, evacuada la consulta, le comunicara la respuesta con discreción.

Se dirigió a las orillas del Ebro y tras ser recibido por el erudito, reconocido por su profundo conocimiento en teología, derecho (sharía) y filosofía islámicos, no quiso ayudarle, antes bien, escandalizado, le invitó a marcharse, tildándole de blasfemo, más tratándose de un infiel.

Nadie podía atravesar el Sirât, que según el islam es un puente sobre el abismo del infierno que conecta el mundo terrenal con el más allá y regresar para contarlo. Sólo los justos logran atravesarlo, mientras que los pecadores caen, irremisiblemente, al fuego eterno.

Recurrió a otras instancias. Sabía por experiencia que las relaciones con el Vaticano son lentas, pausadas y reflexivas. Presentó su solicitud en la parroquia cercana a su domicilio, ante la atónita mirada del párroco que le atendió vistiendo un buzo azul y una llave inglesa en la mano derecha porque, según le comentó, estaba arreglando una pequeña avería en el sistema de calefacción del templo. ¡Lo que faltaba, un cura obrero! Pero, ¿no habían desaparecido?

Sabedor de que, de un tiempo a esta parte, estaban obligados a cumplir las estrictas directrices en lo que a indumentaria se trataba, que contemplaban el uso del alzacuellos en toda circunstancia, un cura ataviado de tal guisa, no parecía la mejor manera de comenzar los trámites para obtener un visado para acceder a las puertas del infierno, siguiendo los pasos que nos refirió Dante en La Divina Comedia.

Transcurrieron meses desde que, su razonada instancia, peregrinara vía obispado a la Nunciatura y, desde allí hasta el dicasterio correspondiente del Vaticano. Ya casi había olvidado su investigación cuando recibió la contestación, citándole un jueves a las nueve de la mañana a la puerta de la heladería de la Piazza Navona de Roma, donde le esperaría una persona que llevaría en la mano derecha un ejemplar doblado del L'Osservatore Romano dejando ver la mancheta y a quien debería dirigirse diciendo: - Francisco tiene gripe, y le respondería: - Hemos avisado al médico.

Acudió presto y con la suficiente antelación como para tomarse un expreso en la terraza de enfrente, observando a los curas ensotanados, suponía que funcionarios del Vaticano, que se dirigían a paso rápido al Vaticano y, sobre todo, la entrada del establecimiento. De repente, sin que pudiera concretar cómo, apareció el susodicho de la prevista guisa.

Identificados ambos, se presentó como Rafael, alto cargo de la milicia celestial, que no de la Guardia Suiza, dedicada a asuntos más terrenales. Era un joven atlético, educado, simpático y jacarandoso, amanerado en sus formas y tono de voz, que le recordaba a esos que han copado todas las televisiones últimamente.

 Le facilitó una identificación que, le dijo, debería llevar siempre consigo en lugar visible y, bajo ninguna excusa, deberían separarse.

Nada recordaba de lo ocurrido instantes posteriores al encuentro.

Ampliando su solicitud, le ofrecían la posibilidad de una visita panorámica del cielo, a cuyo recibidor accedieron. Se percibía ese olor mezcla de comida, lejía y cera que caracteriza a los conventos e internados. Prefirió no pasar, por no ser el objeto de su investigación.

Le mencionó que al limbo no podrían acudir, por haber sido clausurado en 2007 por la Comisión Teológica Internacional, que depende de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Finalmente, descendieron la sencilla escalera por la que se accedía a la entrada del averno y allí, sí, en su parte superior, se encontraba el temible letrero cuya existencia deseaba corroborar: Lasciate ogni speranza: ¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! 

En el recibidor, estaban descritos, con sus correspondientes pictogramas, los nueve círculos donde los condenados se encuentran distribuidos según sus culpas.

Tampoco quiso acceder, pero no se resistió a asomarse al reservado a los lujuriosos, con muchas caras conocidas, algunas de su barrio, tan modositas ellas y tan ejemplares ellos en vida, que la lógica discreción impide facilitar sus nombres o al de los golosos, alrededor de una gran mesa llena de viandas en la que oficiaba un tal Savarín como maestro de ceremonias.

Satisfecho, en compañía de su guía y protector y sin encontrar una explicación lógica, se encontró de nuevo en la terraza de la misma cafetería, pero esta vez con un negroni como aperitivo.

José Manuel Etxaniz

UNA PELÍCULA: Un simple accidente (Jafar Panahi)


Película: UN SIMPLE ACCIDENTE

Película iraní de 2025 dirigida por Jafar Panahi , cineasta con toda su obra prohibida en su país y con gran autoridad moral para relatar la historia, por haber sido interrogado varias veces en cárceles de Teheran en las que escuchó historias similares que inspiran el guión.

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Con 103 minutos de duración, coproducción Irán-Francia-Luxemburgo, se encuentra disponible para los suscriptores de Filmin y Movistar+.

La trama sigue a un mecánico que cree reconocer a su antiguo torturador tras un accidente de coche.

Con gran potencia emocional se explora la condición humana y la lucha por la justicia en el contexto autoritario del actual régimen iraní (el film se rodó en la clandestinidad), abordándose temas como la venganza, el perdón, el trauma y la moralidad en un ambiente de importante opresión política. Se pregunta si está justificado que los oprimidos empleen por venganza los mismos métodos que los opresores.

Se trata de un thriller con suspense y aires de western justiciero, cuyo ritmo es a ratos interrumpido por golpes de comedia negra o emoción y siempre de crítica social (sátira ácida sobre la adicción oficial a los sobornos), aunque fundamentalmente es un thriller moral con una progresión dramática que a ratos deja sin aliento, ya que Panahi crea tensión y emoción mediante la imagen y el sonido.

El resultado final, reforzado por las extraordinarias interpretaciones de los principales protagonistas, es un grito de resistencia y esperanza, una crítica directa al régimen de Irán y a la opresión que sufren sus ciudadanos.

 

Antonio Salvador

LIBURU BAT: AZKEN BATEAN (Lourdes Oñederra)

 

Azken batean. Erein, 2025, 159 orrialde   

                                                                  

Lourdes Oñederra (Donostia, 1958) idazlea eta hizkuntzalaria, Filologia Hispanikoan lizentziatua eta Euskal Filologian doktorea da. Gasteizko Euskal Herriko Unibertsitatean Fonologiako irakasle katedraduna izan da eta 2007an euskaltzain oso izendapena jaso zuen. Literatura-sorkuntzari dagokionez eleberrigintzan nabarmendu da, Eta emakumeari sugeak esan zion (1999) lehen eleberriarekin hainbat sari eskuratu zituen, besteak beste Euskadi Saria (2000). Handik urte batzuetara argitaratu zituen Intemperies (Babes bila) (2023), eta berriki Azken batean (2025) gomendio honetarako aukeratua. Bestalde, aipagarriak dira Ramon Saizarbitoriaren Ehun metro nobelarako idatzitako epilogoa, Beranduegi (Begiz jotako ipuinak. Antologia, 2003) eta Anderson anderearen gutizia ipuinak (Mende berrirako ipuinak. Antologia, 2005) eta Patrick Süskind-en Sommer jaunaren istorioa (2007) liburuaren itzulpena. Hainbat aldizkaritan kolaboratu du: Ere, Oh Euzkadi!, Hika, Argia, Bake Hitzak, Erlea eta Galde. Euskaldunon Egunkaria eta Noticias de Gipuzkoa egunkarietan ere idatzi izan du.

Azken batean eleberriko protagonista nagusiak bi emakume dira, Elisa eta Elixabete, ama-alabak. Elisa, Donostian bakarrik bizi da, duela zenbait urte alargundu zen eta atzera begirako ariketa egiten du gaztetatik bizitako oroitzapenak gogoratzeko, frankismo garaia, familia-bizitza, lagun arteko giroa…

“Ondo dago. Hala iruditzen zaio, ondo dagoela. Zahartuta. Bakarrik. Senarra hilda. Alaba urruti. Ez zuen uste izango Joxean hilda bizitzeko hainbeste gogo geratuko zitzaionik berari, hain luze iraungo zionik.” 116 orrialdea.

Elixabete alaba berriz, Ameriketako Estatu Batuetan bizi da, bikotekidea galdu berri du eta ama-alaba arteko harremana kontatzen da liburuan: memorian gordetakoak, isiltasunak eta sufrimenduak. Testuinguru horretan Oñederrak bereziki aztertzen du ETAren indarkeria eta eragina garaiko gizartean,

Elixabetek hamazazpi urte bete zituen urte hartan, ETAk hamalau lau hil zituen, baina horretaz ez da gogoratzen bera, ez da inoiz gogoratu. Txiki eta Otaegirenaz ezin izan da inoiz ahaztu” 144 orrialdea.

Gomendio hau interesatu bazaizu eta liburua irakurri nahi baduzu liburutegi publikoetan, liburu-dendetan eta eLiburutegia plataforma digitalean eskuratu ahal izango duzu.

 

Arantxa Arzamendi

UN DISCO: ELLA & LOUIS – ELLA FITZGERALD Y LOUIS ARMSTRONG

 

Sí, a mucha gente no le gusta el jazz. Menudo rollo, saxofón por aquí, trompeta por allá, qué pesadez, a mí me gusta oír canciones, no improvisaciones estridentes... Bueno, tal vez no hayas escuchado este disco… Aquí tienes canciones cantadas por dos de los artistas más grandes que la música ha conocido, junto a una sección rítmica de auténticos maestros

En 1956 Ella y Louis estaban en un momento culminante de sus respectivas carreras y grabar un disco juntos parecía una idea perfecta. Por un lado, la primera dama del jazz, con una voz cristalina y brillante, además de una gran capacidad de improvisación, sobre todo en el llamado scat (cantar melodías y ritmos sin palabras). Actuó en el Jazzaldia donostiarra en 1975, con gran éxito y record de asistencia en su fecha.

Por otro lado, Louis Armstrong, uno de los “fundadores” del jazz, nacido en el mismísimo Nueva Orleans, trompetista y cantante, con una voz ronca y un gran sentido del humor. Apodado Satchmo y Pops, contribuyó a transformar el jazz, desde su condición inicial de música de baile, en una forma de arte popular.

El disco tuvo tanto éxito que grabaron una segunda parte (Ella and Louis Again, otra vez) y más tarde una inolvidable versión de la ópera Porgy and Bess, de George Gershwin (autor también de la famosa Rhapsody in Blue, que se puede oír como banda sonora en la película Manhattan de Woody Allen).

¿Por qué llevártelo a una isla desierta? Porque Ella and Louis es uno de los álbumes más mágicos del jazz. Relajado, natural, hermoso, dinámico y divertido, este álbum encantará incluso a los oyentes más reticentes al jazz y puede ser un punto de partida para empezar a apreciar este tipo de música. Recomiendo empezar por el tema Isn’t this a lovely day (¿No hace un día maravilloso?) y dejarse llevar por la ensoñación de un día de lluvia en el que, como dice la letra, “realmente no importa si el cielo está gris porque, si puedo estar contigo, hace un día maravilloso”…

Puedes escuchar el disco en youtube o en spotify.

UN RELATO / KONTAKIZUN BAT : "UNA MOSCA INOPORTUNA"

Ayer amanecí tranquila. Fui al comedor a leer. Y estaba tranquila hasta que vino la mosca.

Mas que mosca era un moscardón. Una mosca enorme y muy ruidosa. Volaba en círculos sobre mi cabeza. Se alejaba y volvía. Se alejaba y volvía. Parecía decidida a molestarme.

De golpe me vi en pie, hablándole. Quería hacerle entrar en razón. Le expliqué que me estaba molestando, le pedí que se fuera, que me dejara leer en paz. Incluso caminé hasta el ventanal que daba al jardín, estaba abierto y se lo enseñé. Le dije: ven aquí, eres libre, sal y vuela. Le hablé suave. Hay que hablar suave para que te atiendan. Puse mi mejor voz. Pero ella no me entendía. Seguía sobrevolando, iba y venía y me pasaba rozando y cada vez que yo me concentraba en la lectura ella aprovechaba para zumbar más fuerte.

Me sacó de quicio. No pude evitarlo. Me puse de pie otra vez. Le grité: que se fuera ya, si no quería que le rociará con insecticida. Pero nada, seguía desafiándome. Cuanto más le hablaba más se me venía encima. Me fui a buscar el insecticida y se lo mostré. “es tu última oportunidad”—le dije—No le importó. Entonces le disparé un poco de veneno. Mi amiga dice:” un poco es suficiente”. Se puso a volar frenética, como si estuviera ofendida.

Eche más veneno, tapaba el café con una mano y con la otra la rociaba, pero ella

continuaba con su vuelo furioso, en un zigzagueo imposible de seguir. Al final ya no me importó nada, ni siquiera el café. Te lo dije: “el que avisa no es traidor. Te advertí y no te importó. Estuve media hora pidiéndote que te fueras y tú no me escuchaste, preferiste seguir molestándome. Pues ahora tú ya no me importas, vuela y sobrevuela lo que quieras que ya me da igual, solo quiero verte morir”. Cayó, pero siguió haciendo ruido en el suelo y no terminaba de morir. Revivía a cada rato y yo escuchaba su aleteo contra el suelo. Al final me cansé, y otra vez me puse a hablar con ella, en voz alta, como hablo últimamente, sola, con las moscas, con las paredes, con el mundo… y justo en ese momento entró ella, la enfermera, y me encontró así. “Que mala suerte la mía”. Me encontró increpando a la mosca, “por qué no te mueres de una maldita vez”. Levantó el teléfono y llamó a los médicos: que estaba delirando otra vez—les dijo— y enseguida aparecieron dos  enfermeros, me llevaron a la habitación, me inyectaron y me deje ir poco a poco.

Para que sepas, no tenías razón amiga: no basta con un poco de veneno, tardan en morir.

Aunque les eches mucho, tardan. Como yo, que me andan envenenando y resisto.

Stella de la Cal