UNA POESÍA: PALABRAS PARA UNA NOVIA

 

Te deseo el esplendor                  

subiendo cauteloso

por tu rodilla al norte…

Te deseo la daga por el filo

en lo más suave

cortando delicada la delicia

 

Y tú…

la cabellera suelta y la tierra temblando

Sobre ti deseo a

Mallory

al príncipe Andrey

Al hindú de “El paciente inglés”

Y al Denys de “Memorias de Africa”

balanceándose sabios y tiernos

con los ojos abiertos mirándote extasiados

(ya ves, no soy humilde)

 

Junto a tu oído quiero

A Cyrano,

al Salomón del Cantar  

a Miguel Hernández

 

y en la cabeza

tú sola, sola

tú...

en libertad perfecta

para gozarlo todo.

Begoña Eguiluz   ( https://andrabaltza.blogspot.com/ )

UNA(S) FOTO(S) / ARGAZKI BAT(ZUK)

BERGARA

 (Irudian klikatuz, argarzi gehiago ikus daitezke / Pinchado en la imagen veréis más …) 


UNA(S) FOTO(S) / ARGAZKI BAT(ZUK)

 ARANTZAZU SANTUTEGIA

(Irudian klikatuz, argarzi gehiago ikus daitezke / Pinchado en la imagen veréis más …) 

https://aizpuruaji.blogspot.com/

KONTAKIZUN BAT: "TXALOAK"

 


Egunero bezala, nere amak esnatu nau ikastolara joateko. sorbaldan ikutu batzuk emanda. Bere ustez hau omen da ni esnarazteko sistema bakarra.

Nere bederatzigarren urtebetetzea dela eta, gosari berezi bat prestatu dit.

Gaur, lehenengo aldiz, bakarrik joango naiz ikastolara.

Liburuak motxilan ipiniz kaleratu naiz. Aurrera nihoala, makil batez burdinezko barandilari kolpeak eman dizkiot.

Emakume batek behatz bat ezpainetan ipiniz eta bere haur txikiaren gurditxoa seinalatuz, keinu bat egin dit. Makila bota dut, barkamena eskatuz. Emakumeak irripartsu begiratu dit eskerrak emanez.

Orain kalea gurutzatu behar dut. Semaforoaren aurrekaldean gelditu naiz. Argi gorria dago. Itxoin behar dut argi berdea piztu arte.

Hala ere, nere aitak esaten zidan bezala : Naiz eta berdea piztuta egon , begiratu bi aldetara gurutzatu baino lehen.

Ikastolara iritsiz, lagun batzuk elkartu gara eta lasterkak egiten hasi gara. Ia beti neska lirain batek irabazten du, baina gaur, irabazlea, ni.

Ikasgelan sartu bezain pronto, irakasleak, hau idatzi du arbelan : Gaur , Ohieren urtebetetzea dela eta, bere kabuz etorri da ikastolara. ¡Txalo beroa berarentzat!

 Nere lagun guztiak, zutiz jarrita eta besoak altxatuz, bere esku giraka hasi dira.¡Hau opari ederra! Irakasleak, ni bezelako gor-mutuak  txalotzeko erabiltzen dugun lengoaia irakatsi die.

Jose Mari Razkin

UN RELATO: "LA ESCALERA"

Espoleado por su espíritu investigador a la par que aventurero, lo intentó primero con el encargado de dirigir la oración en la mezquita de su barrio, a la sazón, dueño de la lavandería que frecuentaba, personaje muy respetado por la comunidad musulmana de la zona, por su saber y rectitud. Pero aquello superaba las competencias y conocimientos del imán Abdulah Hashem quien le recomendó lo consultara con el ulema Mustafá Ismail, residente en Zaragoza, imponiéndole dos condiciones: que no le mencionara y que, evacuada la consulta, le comunicara la respuesta con discreción.

Se dirigió a las orillas del Ebro y tras ser recibido por el erudito, reconocido por su profundo conocimiento en teología, derecho (sharía) y filosofía islámicos, no quiso ayudarle, antes bien, escandalizado, le invitó a marcharse, tildándole de blasfemo, más tratándose de un infiel.

Nadie podía atravesar el Sirât, que según el islam es un puente sobre el abismo del infierno que conecta el mundo terrenal con el más allá y regresar para contarlo. Sólo los justos logran atravesarlo, mientras que los pecadores caen, irremisiblemente, al fuego eterno.

Recurrió a otras instancias. Sabía por experiencia que las relaciones con el Vaticano son lentas, pausadas y reflexivas. Presentó su solicitud en la parroquia cercana a su domicilio, ante la atónita mirada del párroco que le atendió vistiendo un buzo azul y una llave inglesa en la mano derecha porque, según le comentó, estaba arreglando una pequeña avería en el sistema de calefacción del templo. ¡Lo que faltaba, un cura obrero! Pero, ¿no habían desaparecido?

Sabedor de que, de un tiempo a esta parte, estaban obligados a cumplir las estrictas directrices en lo que a indumentaria se trataba, que contemplaban el uso del alzacuellos en toda circunstancia, un cura ataviado de tal guisa, no parecía la mejor manera de comenzar los trámites para obtener un visado para acceder a las puertas del infierno, siguiendo los pasos que nos refirió Dante en La Divina Comedia.

Transcurrieron meses desde que, su razonada instancia, peregrinara vía obispado a la Nunciatura y, desde allí hasta el dicasterio correspondiente del Vaticano. Ya casi había olvidado su investigación cuando recibió la contestación, citándole un jueves a las nueve de la mañana a la puerta de la heladería de la Piazza Navona de Roma, donde le esperaría una persona que llevaría en la mano derecha un ejemplar doblado del L'Osservatore Romano dejando ver la mancheta y a quien debería dirigirse diciendo: - Francisco tiene gripe, y le respondería: - Hemos avisado al médico.

Acudió presto y con la suficiente antelación como para tomarse un expreso en la terraza de enfrente, observando a los curas ensotanados, suponía que funcionarios del Vaticano, que se dirigían a paso rápido al Vaticano y, sobre todo, la entrada del establecimiento. De repente, sin que pudiera concretar cómo, apareció el susodicho de la prevista guisa.

Identificados ambos, se presentó como Rafael, alto cargo de la milicia celestial, que no de la Guardia Suiza, dedicada a asuntos más terrenales. Era un joven atlético, educado, simpático y jacarandoso, amanerado en sus formas y tono de voz, que le recordaba a esos que han copado todas las televisiones últimamente.

 Le facilitó una identificación que, le dijo, debería llevar siempre consigo en lugar visible y, bajo ninguna excusa, deberían separarse.

Nada recordaba de lo ocurrido instantes posteriores al encuentro.

Ampliando su solicitud, le ofrecían la posibilidad de una visita panorámica del cielo, a cuyo recibidor accedieron. Se percibía ese olor mezcla de comida, lejía y cera que caracteriza a los conventos e internados. Prefirió no pasar, por no ser el objeto de su investigación.

Le mencionó que al limbo no podrían acudir, por haber sido clausurado en 2007 por la Comisión Teológica Internacional, que depende de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Finalmente, descendieron la sencilla escalera por la que se accedía a la entrada del averno y allí, sí, en su parte superior, se encontraba el temible letrero cuya existencia deseaba corroborar: Lasciate ogni speranza: ¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! 

En el recibidor, estaban descritos, con sus correspondientes pictogramas, los nueve círculos donde los condenados se encuentran distribuidos según sus culpas.

Tampoco quiso acceder, pero no se resistió a asomarse al reservado a los lujuriosos, con muchas caras conocidas, algunas de su barrio, tan modositas ellas y tan ejemplares ellos en vida, que la lógica discreción impide facilitar sus nombres o al de los golosos, alrededor de una gran mesa llena de viandas en la que oficiaba un tal Savarín como maestro de ceremonias.

Satisfecho, en compañía de su guía y protector y sin encontrar una explicación lógica, se encontró de nuevo en la terraza de la misma cafetería, pero esta vez con un negroni como aperitivo.

José Manuel Etxaniz

UNA PELÍCULA: Un simple accidente (Jafar Panahi)


Película: UN SIMPLE ACCIDENTE

Película iraní de 2025 dirigida por Jafar Panahi , cineasta con toda su obra prohibida en su país y con gran autoridad moral para relatar la historia, por haber sido interrogado varias veces en cárceles de Teheran en las que escuchó historias similares que inspiran el guión.

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Con 103 minutos de duración, coproducción Irán-Francia-Luxemburgo, se encuentra disponible para los suscriptores de Filmin y Movistar+.

La trama sigue a un mecánico que cree reconocer a su antiguo torturador tras un accidente de coche.

Con gran potencia emocional se explora la condición humana y la lucha por la justicia en el contexto autoritario del actual régimen iraní (el film se rodó en la clandestinidad), abordándose temas como la venganza, el perdón, el trauma y la moralidad en un ambiente de importante opresión política. Se pregunta si está justificado que los oprimidos empleen por venganza los mismos métodos que los opresores.

Se trata de un thriller con suspense y aires de western justiciero, cuyo ritmo es a ratos interrumpido por golpes de comedia negra o emoción y siempre de crítica social (sátira ácida sobre la adicción oficial a los sobornos), aunque fundamentalmente es un thriller moral con una progresión dramática que a ratos deja sin aliento, ya que Panahi crea tensión y emoción mediante la imagen y el sonido.

El resultado final, reforzado por las extraordinarias interpretaciones de los principales protagonistas, es un grito de resistencia y esperanza, una crítica directa al régimen de Irán y a la opresión que sufren sus ciudadanos.

 

Antonio Salvador