Un parque, un jardín, una pérgola. Diferentes espacios de tierra al aire libre.
De niños pasábamos los veranos en una casa de pueblo por lo del cambio deaires. En este pueblo tenían un parque que nos parecía enorme con sus
grandes árboles, parterres de flores con sus diferentes fragancias, espejos de
agua...
Con el tiempo se aceleraba mi corazón al ver el bullicio en casa, unas
maletas cerradas y otras a medio hacer... ¡Vacaciones! Nos vamos al pueblo.
Vuelvo a ver a mis amigos,- los niños del pueblo y los niños de ciudad que
durante el verano éramos compañeros de aventuras.
Volviendo al parque os contaré que en nuestro pueblo había uno enorme.
En el norte crecían unos grandes árboles que cuando corría el viento los
ruidos eran estremecedores haciéndonos pasar tanto miedo que corríamos y
corríamos... También entre estos árboles que nos parecían un bosque
jugábamos a guardias y ladrones pasando unas tardes divertidas que nunca
olvidaré.
En la mitad se encontraba la alberca ovalada con grandes peces rojos, algas
y demás sustancias. Al sur estaba un gran parterre de rosales olorosos, un
jardinero los cuidaba con mimo e interés.
Esas flores eran su orgullo, lástima que en el pueblo no se celebrasen concursos florales;
Emilio hubiese ganado más de un primer premio
Mª Dolores Elorza