UN RELATO / KONTAKIZUN BAT: UN LIBRO

El estruendo fue tan ensordecedor que se despertó en el momento más tenso de su pesadilla:  un joven sonreía con lascivia a su mujer, Elena y él no estaba allí para arrearle un puñetazo. El trueno sacudió las persianas que emitieron un sonido grave, como de lamento e inmediatamente un rayo cortó las nubes y comenzó a llover de forma despiadada. Carlos hundió la cabeza entre las sábanas, no le gustaban las tormentas y contrariamente a lo que todo el mundo daba por supuesto, que él era un tipo duro porque su físico de deportista y su carácter enérgico así lo proclamaban, le horrorizaban las tormentas y era él quien se acurrucaba en el regazo de su mujer para protegerse de la furia de los relámpagos. Una mala experiencia infantil había sido la causa, el rayo que alcanzó un árbol próximo a su casa del pueblo incendiándolo, le había marcado para siempre.

 Pero estaba solo en casa, ella disfrutaba como cada año de su “semana de amigas” y como cada año, él se sentía desamparado como un niño pequeño en su primer campamento. Jamás se lo contó, es más, le animaba a ir y le decía que estaba encantado de poder quedar con sus amigos a cualquier hora, de doblar el número de partidos de tenis semanales y de ir al cine sin tener que negociar la película. Pero aquel domingo no había planes, las previsiones eran de fuertes tormentas, así que tendría que quedarse en casa con la compañía del televisor, la revista de sudokus y sus libros porque, el gato Pelusin que le había hecho compañía tantos años había muerto.

 Miró el despertador, solo eran las siete y cerró de nuevo los ojos. Al rato se levantó al baño somnoliento y se fijó en que el viejo Don Quijote con sus tapas rotas y sus hojas amarillentas, que descansaba sobre la cómoda, el libro que había  amnistiado de la biblioteca de su padre cuando vendieron la casa y que utilizaban para sujetar y evitar que la puerta del mirador se cerrara cuando ventilaban la habitación, estaba abierto. Era raro, no creía haberlo dejado así porque no lo leía, no le traía buenos recuerdos. Su padre había sido un hombre de carácter adusto y distante que gustaba de recitar algunos párrafos del libro en un alarde de cultura y en ocasiones pedía a sus hijos que le leyeran alguna página. Él se recordaba recitando con voz temblorosa, preocupado por no errar en la lectura. Lo salvó porque, al fin y al cabo era parte de su herencia, como la mala vista, la tendencia a caminar con los hombros caídos y la habilidad para el bricolaje que no todo iba a ser negativo.

 El caso es que se puso las gafas y se acercó a leerlo: La del alba sería cuando, don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo”.  

 Llevado por un mimetismo literario, Carlos sintió que la alegría se le desparramaba por los brazos que sujetaban el libro y siguió leyendo la aventura del labrador que castigaba a su criado:  El labrador, que vio sobre sí aquella figura llena de armas blandiendo la lanza sobre su rostro, túvose por muerto, y con buenas palabras respondió…”, pasara lo que pasara Don Quijote seguía con el ánimo alto, como él mismo en aquel momento.

 Sintió un poco de hambre y fue a prepararse el desayuno. No quedaban galletas, a él le gustaban las galletas María con café con leche, era un clásico, solo quedaban tostadas de las que tomaba su mujer, al mirarlas pensó en ella, así que fue al cuarto a buscar el teléfono para hacerle una llamada.

 Al pasar vio que el libro seguía abierto y no pudo evitar mirarlo, leyó: no andes Sancho, desceñido y flojo; que el vestido descompuesto, da indicios de ánimo desmazalado. Quizá Don Quijote tenía razón, seguro que Elena y sus amigas estaban ya vestidas, una videollamada en pijama no era una buena idea, buscó unos pantalones cómodos y una camiseta y se vistió.  

 –¡Buenos días Elena! ¿Qué tal por ahí?, aquí hace un tiempo horrible

 – De maravilla, mira como luce el sol– y movió la cámara para mostrar al grupo y en efecto, el cielo era de un azul radiante.

Estaba guapísima, en una terraza, frente una taza y un plato con las tostadas que le gustaban. Todo el grupo reía, reconoció a alguna de sus amigas y...no podía ser, entre ellas había dos hombres jóvenes, atractivos y uno de ellos  además tuvo la osadía de acercarse y agarrarla del hombro la miraba con lascivia. Estaba seguro de haberle visto antes, era en efecto el mismo joven de su pesadilla mañanera y como en el otro sueño no podía acercarse a darle un buen puñetazo, no podía partirle la cara, imaginó mil modos de vengarse, la rabia le impedía razonar.

El libro comenzó a pasar hojas: Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación.

Se asomó a la ventana para intentar calmarse.  En ese momento sonó el leve sonido de una entrada de wasap, leve, pero que le sobresalto, era una foto de grupo con un mensaje:

 –Buenos días Carlos, aquí estamos desayunando al sol. Te envío una foto del grupo. Los dos jóvenes que ves son también compañeros, se casaron hace un año y han querido festejarlo con nosotros  

Carlos abrió abrió unos ojos como platos, miró al frente y le pareció que el  Libro se cerraba y de él salía una lengua larga y pringosa, una lengua que se burlaba. Dejaba de llover y por la persiana se colaban los primeros rayos de sol de la mañana.

 Asun Olascoaga

   

 



KONTAKIZUN BAT: 6,12 M

 


Istant batean, nire gibelean, burdinazko atea itxi dute. Morroilo herdoilduak ateratzen duen hots ozenak bakardadearen espazio mugatuan hetsi nau. Ezti kolorea jaulkitzen duen argi ttipiak gelako iluntasun grisa apurtzen saiatu arren, ez dut lortu eszenatokia bere osotasunean irudikatzea. Gorputzeko dardara baretzen doan heinean, nekearen lehen zantzuek nire ahuleziaren lekuko bihurtu dira. Kamaina hotz baten ertza aurkitu eta, bertan, egun osoan pairatutako sufrikarioaren pausaleku egitea deliberatu dut. Abail eginda nago. 

Denbora emeki igarotzen da, pentsamenduak, aldiz, agudo. Denborak ez du geltokirik, kezkak, berriz, etxera narama, etxekoen nasara. Ezin haien sentipenak marraztu, ezin haien egonezina baretu, ezin nire argazkia haien begietan txertatu. Ezintasuna gailendu zait, eta, noraezean murgildu. 

Hotz da hormen barrena, are hotzagoa argia amatatzean. Ilunpearen anabasa mugagabean burusi marradun baten azpian bilatu dut dardarizoa baretzea. Epelaren laztana ferekatu nahian, nire baitan uzkurtu naiz, baina gutxi iraun du ahaleginak, artegatasunak irentsi eta, berriz, noragabearen itsasoan abiatu naiz.  

Mikel Arrizabalaga Aizpurua



UN LIBRO / LIBURU BAT: ESKER ONAK


 

Delphine de Vigan

Esker onak

Itzulpena: Aiora Jaka

Igela, 2025

140 or.

ISBN 979-13-990116-2-3

Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) frantses idazle ezaguna da eta zinema gidoilari eta zine zuzendari lanetan ere ibilia. Bereziki eleberriak idatzi ditu: Jours sans faim (2001), Les Jolis Garçons (2005), Un soir de décembre (2006), No et moi (2007), Les heures souterraines (2009), Rien ne s'oppose à la nuit (2011), D'après une histoire vraie (2015), Les loyautés (2018), Les gratitudes (2019), Les enfants sont rois (2021) eta Je suis Romane Monnier (2026).

Delphine de Vigan hizkuntza askotara itzulia izan da, baita euskara ere, hain zuzen Aiora Jakak (Donostia, 1982) Esker onak (frantsesez Les gratitudes) itzuli du Igela argitaletxearen eskutik.

Hona hemen liburuaren hasiera:

UNA FOTO / ARGAZKI BAT: UDA

 

CANCIONES PARA LLEVARTE A UNA ISLA DESIERTA / UHARTE HUTS BATERA ERAMATEKO DISKOAK: THE REAL AMBASSADORS



De nuevo una canción que forma parte de una obra más amplia, en este caso el musical The Real Ambassadors (Los Embajadores Reales), elaborado hacia 1960 por el pianista californiano Dave Brubeck y su mujer Iola (letrista), en colaboración con Louis Armstrong.


Brubeck está considerado como uno de los principales exponentes del cool jazz y del jazz de la Costa Oeste de EE.UU. Sus temas se caracterizan por compases inusuales, la superposición de ritmos, métricas y tonalidades diversas, y la combinación de diferentes estilos y géneros, desde la música clásica al el jazz y el blues. Tras Armstrong, fue el segundo músico de jazz en ser portada del semanario Time, en 1954 (también lo fueron después Duke Ellington, Thelonius Monk y, más recientemente, Wynton Marsalis).

La obra se desarrolla en una nación africana ficticia llamada Talgalla, y su personaje principal se basa en el propio Armstrong y su etapa como embajador del jazz. Reflejaba satíricamente su participación en los esfuerzos del Departamento de Estado de EE. UU. durante la Guerra Fría para utilizar a los músicos de jazz como embajadores culturales que difundieran la cultura estadounidense.

Summer Song es una balada deliciosa, con una letra evocadora del espíritu veraniego, con niños bañándose en el río, pescando con ramas de sauce, bromas y risas, a la que la voz rasposa de Armstrong le da un plus de añoranza por la propia fugacidad del estío:

El amor, para mí, es como un día de verano

Si termina, los recuerdos permanecerán

Tranquilo, cálido y lleno de paz

Ahora los días se hacen largos

Y puedo cantar mi canción de verano.

Puedes escuchar Summer Song en estos links de YouTube o Spotify



Berriro ere obra zabalago baten parte den abesti bat, kasu honetan The Real Ambassadors (Errege Enbaxadoreak) musikala, 1960 inguruan Dave Brubeck piano-jotzaile kaliforniarrak eta bere emazte Iolak (letragilea) egina, Louis Armstrongekin lankidetzan.

Brubeck AEBetako Mendebaldeko Kostako jazz cool eta jazzaren adierazle nagusietako bat da. Bere kantuen ezaugarri nagusiak ezohiko konpasak dira, erritmo, metrika eta tonalitate desberdinen gainjartzea, eta hainbat estilo eta generoren konbinazioa, musika klasikotik jazz eta bluesera. Armstrongen atzetik, bigarren jazz musikaria izan zen Time astekariaren azalean, 1954an (Duke Ellington, Thelonius Monk eta, duela gutxi, Wynton Marsalis ere izan ziren).

Obra Talgalla izeneko fikziozko nazio afrikar batean garatzen da, eta bere pertsonaia nagusia Armstrong bera eta jazzaren enbaxadore izandako garaian oinarritzen da. Satirikoki islatzen zuen AEBetako Estatu Departamentuaren ahaleginetan parte hartu zuela. AEBetako Gerra Hotzaren garaian, jazz musikariak Estatu Batuetako kultura zabalduko zuten enbaxadore kultural gisa erabiltzeko.

Summer Song balada zoragarri bat da, udako izpiritua gogorarazten duen letra duena, haurrak ibaian bainatzen, sahats adarrekin arrantzan, txantxak eta barreak, eta Armstrongen ahots urrikalgarriak tristura ematen dio udaren iheskortasunagatik:

Maitasuna, niretzat, udako egun bat bezalakoa da.
Amaitzen bada, oroitzapenek bere horretan jarraituko dute
Lasaia, beroa eta bakez betea
Orain egunak luze egiten dira
Eta nire udako abestia abestu dezaket.

Summer Song entzun dezakezu YouTube o Spotify. esteka hauetan.

CANCIONES PARA LLEVARTE A UNA ISLA DESIERTA / UHARTE HUTS BATERA ERAMATEKO DISKOAK

 CANCIONES SOBRE EL VERANO

Summertime (Verano)


Dado que estamos en el boletín de verano, en esta ocasión, en lugar de un disco, vamos a llevarnos a la isla desierta un par de canciones que evocan la estación estival. El verano siempre ha inspirado la creación artística en todo tipo de disciplinas y el apartado musical no podía ser de otro modo, particularmente en el ámbito del jazz.